El pasado 19 de octubre se cumplieron 100 años de que la diócesis de Saltillo que en ese tiempo regía Torreón, entregó a perpetuidad la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe a los Misioneros Claretianos, una fecha que no se quiso dejar pasar desapercibida, por el contrario, se organizó un festejo formal para conmemorar dicho evento.
La misa dio inicio en punto de las 7:00 pm contando con la distinguida presencia del Gobierno de la Provincia Claretiana en México encabezado por el Pbro. Ernesto Mejía Mejía, hermanos claretianos, el Sr. Obispo de la Diócesis de Torreón, Monseñor Luis Martín Barraza Beltrán, y de algunos sacerdotes diocesanos cercanos a la comunidad; causando gran emoción ya desde el comienzo de la celebración al ver tantos rostros conocidos y apreciados por la comunidad.
Durante la celebración se contó también con la participación de feligreses en distintos momento, y se tuvo la presencia de algunos laicos que han hecho aportes significativos a la parroquia; durante de la celebración se tuvo un momento de expresión religioso-cultural en el que un grupo de danza azteca abrió el momento del ofertorio captando a atención de todos los fieles, para posteriormente ofrendar algunos signos característicos de la región Lagunera, de la historia del templo y del carisma claretiano. Para concluir con la celebración se mantuvo el espíritu festivo captando el momento con una fotografía de los sacerdotes que concelebraron, momento en el que también fue evidente el gozo de los feligreses al volver a ver a algunos misioneros claretianos que han sido miembros de la comunidad parroquial.
Luego de la celebración Eucarística se tenía preparado un banquete formal para festejar el primer centenario de la presencia claretiana en la parroquia, para lo cual se preparó un espacio dentro de la parroquia para recibir a los invitados, entre ellos se encontraron: sacerdotes misioneros claretianos, sacerdotes diocesanos, miembros reconocidos de la comunidad y agentes de pastoral. Contando con amenización musical mientras los invitados cenaban, además de recibir con gran alegría la participación del mariachi antes de partir el pastel.
En el transcurso del festejo en general, fue evidente el gozo de todos los invitados y de los organizadores del evento, dejando una gran satisfacción, además de ser una oportunidad de reencontrarnos como comunidad.