El 19 de octubre del 2023 está marcado en el calendario como una fecha que trascenderá a la historia, algunos que venidos de fuera, se preguntarán el porqué de este motivo, la razón es que hace 100 años se entregó la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe a Perpetuidad a la Congregación de los Hijos del Inmaculado Corazón de María, mejor conocidos como “Misioneros Claretianos”. Durante este tiempo se han vivido muchas historias de cada uno de los Misioneros que han pisado estas tierras Laguneras que sería imposible contarlas todas, la Parroquia y con ella los Misioneros herederos de Claret han crecido junto a la Ciudad de Torreón, incluso llegaron antes de la Institución de la Diócesis de Torreón; hechos que no podíamos dejar de realzar por eso se dieron a la tarea de recopilar información acerca del caminar de la Congregación en estas tierras, un arduo trabajo del Dr. en filosofía Félix Rosas bajo la supervisión del R.P. René Pérez Díaz; toda esta información no podía ser sólo para unos cuantos y se tomó la decisión de imprimir algunos ejemplares, los cuales serán fueron repartidos a los asistentes del evento y el resto se pondrán de manera muy accesible en la librería de la Iglesia.
La cita fue a las 5:00 pm en el Salón “Heraclio Pérez”, donde nos esperaba un ambiente fraterno, acompañado de una Saxofonista y de un grupo de Jazz, quienes nos deleitaron con diferentes temas musicales. Durante el evento se colocaron un par de mesas en las que nos acompañaron los Padres pertenecientes a la comunidad: René Pérez, Vicente Cancino e Irenius Banggun; el actual Gobierno Provincial conformado por los Padres: Ernesto Mejía, Alejandro Cerón, Juan Manuel Buzo, los Hermanos Adolfo Villaseñor y Sabás García, contamos con la presencia como representante de la Diócesis de Monseñor José Escamilla y el P. Roberto Chávez, Decano.
Iniciamos con la bienvenida por el P. René, el cual presentó a quienes ocupaban las mesas del presídium y agradeció la asistencia a los presentes, e hizo hincapié en que en a lo largo de este año jubilar nos acompañó el eslogan “Sueños Misioneros”, por lo con ese acto hacíamos “memoria agradecida” por lo acontecido y “fortalecíamos nuestra esperanza”. El P. Ernesto Mejía nos dio algunas palabras de bienvenida y agradecimiento por el acompañamiento durante estos 100 años y recordándonos siempre la presencia de Santa María de Guadalupe y del caminar misionero en compañía del Clero Diocesano.
El Dr. Félix Rosas realizó la presentación del libro, fruto de la recopilación de crónicas, documentos, entrevistas, trabajo realizado por meses. Durante la presentación se hizo un recorrido desde la fundación de la ciudad, la llegada de los Misioneros Claretianos, el trabajo de los primeros años, persecuciones religiosas, y el caminar actual de la comunidad. Estamos hablando de 100 años de trabajo, amor y misión. Durante este caminar se tuvieron colaboraciones importantes no sólo de Misioneros Claretianos, sino de muchos laicos que participaron en la fundación y construcción del templo y las Capillas.
Para tener una “memoria agradecida” es necesario reconocer el esfuerzo de los pioneros de estos fuertes cimientos, por eso se hizo un esfuerzo por contactar a familias, de personas que lucharon para la edificación de capillas, trabajaron para la Parroquia, tuvieron colaboración en la Misión, y/o representan algunos grupos pioneros de la Pastoral Parroquial. Se entregaron 20 reconocimientos, en los que se agradeció su esfuerzo, así de una manera simbólica, se hace saber a la comunidad que estas personas fueron parte fundamental de la historia, los reconocimientos a los fundadores de las Capillas fueron póstumos, pero en la cara de los familiares se podía ver el orgullo y felicidad de que se reconociera el trabajo de sus Padres.
Al término de este momento se ofreció un pequeño brindis, acompañado de canapés que pudieron disfrutar alrededor de 110 asistentes. El evento fue emotivo, el reencuentro con algunos Misioneros que se encuentran fuera de estas tierras, la presencia del P. Ángel Vázquez quien con 90 años sigue conservando la sonrisa que lo caracteriza y forma parte de la gran historia de la congregación en esta ciudad, la alegría, agradecimiento, cariño, fraternidad se respiraban en todo momento. El agradecimiento es la memoria del corazón, y recordando las Palabras de nuestro Padre Fundador: Un Hijo del Inmaculado Corazón de María es un hombre que arde en caridad y que abrasa por donde pasa. Que desea eficazmente y procura por todos los medios encender a todos los hombres en el fuego del divino amor.
Es un verdadero orgullo ser parte de la historia y conocer de propia mano a grandes hombres de fe como lo son todos los Misioneros Claretianos.