A un día de dar comienzo con las tradicionales Peregrinaciones Guadalupanas 2024, el pasado sábado 16 de noviembre, en un ambiente de fe, unidad y comunidad se celebró la misa de envió a la cual acudieron con alegría y devoción todos los servidores, quienes transmitían una mezcla de nerviosismo, emoción, pero sobre todo fe.
La misa, presidida por el párroco el P. René y acompañado por el P. Irenius y el P. Vicente, comenzó con una procesión animada por el coro, quienes entonaron el canto de entrada y animaron toda la misa. Tras dar la bienvenida, se hizo énfasis en el envío del grupo de voluntarios que prestaran su servicio con compromiso y devoción durante las fiestas guadalupanas.
Durante la homilía, se reflexionó la Palabra, la cual nos prepara para el momento definitivo, nos pone alertas y nos invita a estar preparados, situándolo en el tiempo presente a punto de comenzar un caminar en comunidad. Nos recuerda nuestro compromiso como anfitriones: acompañar, orientar, servir y tener siempre una actitud de amabilidad, servicio y cordialidad, desde el momento en que todos los peregrinos comienzan su trayecto hasta el momento en que llegan al templo. Además, nos recuerda que nosotros como parroquia, no sólo acompañamos a los demás, sino que también somos peregrinos, y junto al hermano en ese recorrido, recordamos en cada paso que damos, nuestro caminar diario en la vida; las dificultades a las que nos enfrentamos, el cansancio y preocupaciones, pero también experimentamos la alegría y la fe. Finalmente nos invita a vivir dispuestos y atentos, con el pie dispuesto a caminar y con la voluntad lista para servir a los demás, dándonos las gracias por el tiempo, esfuerzo y dedicación que hacen posible esta misión y haciendo énfasis en que la devoción a María Guadalupe sea el camino que nos lleve siempre a su hijo, Jesús.
También, durante la misa, presentamos nuestras plegarias a Dios, Nuestro Padre. Además, de las ofrendas que fueron los distintos chalecos, como una muestra del servicio, orden y atención a los peregrinos; la sudadera, que con el logo y el eslogan nos dan identidad y finalmente el pan y vino como muestra del esfuerzo y compromiso que trasformara Jesús en su Cuerpo y Sangre.
Después de participar en la eucaristía, el P. René invitó a los representantes de las distintas áreas del servicio: cocina, orden alameda, trayecto y templo, entrega de estampas, despensas, trabajo digital, entre otras áreas más, reconociendo y animado con aplausos el servicio que ya comenzó. Finalmente nos preparamos para recibir la bendición final y despedirnos con alegría por el comienzo de una experiencia de unión, compromiso, devoción, fe y esperanza en que, mediante este camino, guiado por María, siempre nos lleva a su hijo, Jesús.
Que el cansancio de cada paso que damos en el servicio a los demás, se vea recompensando en la certeza de que servimos con amor y fe.