El 6 de diciembre salió de la Alameda Zaragoza un contingente de peregrinos formado por siete colectivos de familias en búsqueda de desaparecidos (VIDA, VOZ QUE CLAMA JUSTICIA POR NUESTROS DESAPARECIDOS, MADRES PODEROSAS, BUSCAME, RANADES, CARAVANA INTERNACIONAL DE BÚSQUEDA DE PERSONAS DDESAPARECIDAS, UNIDOS POR EL AMOR, DESAPARECIDOS MATAMOROS), los cuales se han ido formando por familias, madres, padres e hijos que comparten el mismo dolor y los mismos anhelos. Como muchas veces se han reunido para buscar y exigir justicia hoy lo hacen en la suplica de la oración, buscando encontrar el consuelo y la paz que se les arrebató, en los brazos de la Morenita del Tepeyac.
Lonas, carteles, playeras impresas con los rostros de las personas que con tanto amor buscan, eran sus gritos de piedad y de amor. La misa estuvo acompañada del coro de Paty Luján, celebrada por el P. Edgar Sánchez y llena de emotivos momentos en los que el Padre resaltó que aún en los momentos más oscuros y de mayor temor pueden encontrar consuelo en Santa María de Guadalupe quien nos cobija bajo su manto y nos recuerda la promesa de Salvación.
Dentro de las ofrendas se presentaron signos de su búsqueda: la luz, herramientas de búsqueda, las leyes, la paloma de la paz, y las flores. En la homilía el Padre resaltó la importancia de conservar y aumentar la fe en Jesús el hijo de Dios pidiéndoles recordar y gritar a una sola voz: "Los buscamos porque los amamos", que es el motivo de su búsqueda.
Este emotivo peregrinar nos recuerda la lucha imparable que han tenido cada una de las familias de desaparecidos que hay en la región, pero ellos en especial han luchado y también nos hacen darnos cuenta, las veces que hemos pasado de largo ante esta problemática; ellos han sufrido represalias, acoso e indiferencias en su búsqueda, mientras que el resto sólo los vemos pasar.
Es importante resaltar el acompañamiento que están teniendo de parte de la Iglesia representado por un grupo solidario conformado por un Martín Avelar, Hna. Marina Olivo, Paty Luján, Erika Soto, los Padres Roberto y Edgar Sánchez, y que de esta manera, aún en su profunda desesperación, puedan encontrar consuelo en Dios.
Al terminar la Eucaristía se le agradeció al P. René Pérez, cmf, quien colabora también en el grupo, por las facilidades para llevar a cabo la Misa y el acogimiento y acompañamiento hacia estos colectivos.