Por motivos pastorales, la coronación se realizó el viernes 30 de mayo, siendo el grupo conformado por las CEBs (Comunidades Eclesiales de Base) el designado para animar el último Rosario y llevar a cabo la coronación de la Virgen.
Un grupo de cerca de 30 personas, pertenecientes a más de una decena de comunidades, organizadamente y con mucha devoción, le dedicaron a María este último Rosario del mes de mayo. Con una presencia fervorosa de fieles que participan en estas comunidades, elevamos nuestras plegarias por las necesidades de cada colonia, de cada familia, de cada corazón que busca consuelo bajo el manto de nuestra Madre.
Al término del Rosario, se realizó una breve paraliturgia, resaltando la sencillez que hizo grande a María y el profundo sentido de ser reconocida como Reina.
En un gesto lleno de amor y reverencia, animado también con cantos, se llevó a cabo la coronación por el párroco, P. René Pérez, y una representante de las CEBs. Esta coronación no es sólo un símbolo: es una declaración de fe, de gratitud y de compromiso.
También se ofrecieron flores, como signo de nuestras súplicas, alegrías y esperanzas.
Al final, el sentimiento de gratitud y alegría fue compartido por todos los presentes, llevando en el corazón la certeza de tener una Madre que nos conduce siempre a Jesús.
Gracias a todos los que se hicieron presentes, a las comunidades que se unieron en este mes tan bendecido. Sigamos pidiéndole a María Santísima que interceda por nosotros, por nuestras familias y por nuestra parroquia. Que nunca falte su ternura, su guía y su amor maternal.
¡María, Reina y Madre nuestra, ruega por nosotros!